Endeudarse o no endeudarse, esa es la cuestión

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La capacidad de endeudamiento de tu empresa es un indicador esencial para conocer su viabilidad. A continuación, te contamos qué es el ratio de endeudamiento, cómo calcularlo e interpretarlo correctamente.

Qué es el ratio de endeudamiento

El ratio de endeudamiento, también conocido como índice de endeudamiento, es un indicador que representa los recursos ajenos o la deuda que usa tu negocio para financiar tus activos. Se expresa en porcentaje o en números decimales.

Cuando calculas este índice es cuando conoces cómo está estructurado tu patrimonio empresarial. Para que te sea más fácil, averiguarás cuánto debes de cada euro que tienes. Como indicador financiero, se usa para establecer la solvencia. Se basa en comparar el patrimonio neto con los pasivos.

Al calcularlo sabrás cuál es la proporción entre bienes propios y los financiados por la deuda que tengas. Es el primer aspecto que revisará cualquier banco cuando solicites un crédito.

La importancia del ratio de endeudamiento

El ratio de endeudamiento es importante porque conlleva un análisis detallado de la economía de tu empresa. Sabrás cuáles son tus ingresos, los gastos, los costes tributarios y financieros, la liquidez y otros factores que inciden en el dígito resultante del cálculo.

Los economistas indican que mantener el nivel de endeudamiento financiero en un 30% es aceptable, siempre que tu capacidad para generar dinero se mantenga estable. Recuerda que se produce cuando se crea una deuda. Al adquirirla te comprometes a abonarla en un plazo estipulado.

Por ejemplo, si adquieres nueva maquinaria para tu empresa debes ir pagando los plazos correspondientes, pero también seguir abonando los sueldos, pagándoles a tus proveedores, etcétera. Dependiendo de tu capacidad, así será la adaptabilidad de tu empresa a las nuevas situaciones que pudieran surgir.

¿Cómo se calcula el ratio de endeudamiento?

La fórmula para calcularlo es la división del pasivo por el patrimonio neto. De tus tres masas patrimoniales, se dividen dos que tienen como base el haber. El resultado te confirma si, a la hora de contar con liquidez, necesitas la participación de terceros o no.

Cómo se interpreta el resultado del ratio de endeudamiento

Ratio de endeudamiento e interpretación son dos términos que provocan un desacuerdo entre los economistas. Lo habitual es que se acuerde que el nivel sea inferior a uno, pero dependerá de tu sector del mercado. Para que el resultado esté más conectado a la realidad de tu negocio se suelen medir también los índices de endeudamiento:

  • A corto plazo. Se divide el pasivo corriente por el patrimonio neto.
  • A largo plazo. Se divide el pasivo no corriente por el patrimonio neto.

Además, hay que valorar algunos aspectos importantes directamente relacionados con la viabilidad económica de la empresa como:

  • La estabilidad operativa. Si cuentas con ingresos constantes que se mantienen dentro de una horquilla concreta, podrías tener un ratio mayor, puesto que las deudas que generes podrás saldarlas.
  • La inestabilidad operativa. De tener subidas y bajadas en los resultados de tus operaciones, nada mejor que apostar por un ratio más bajo. Protegerás la estabilidad financiera de tu negocio.
  • Las metas de tu empresa. Las características concretas de tu pyme y tus objetivos inciden directamente en el futuro de tu negocio. Quizá prefieres no endeudarte, pero ello terminará por limitar la evolución de tu negocio.

Teniendo en cuenta el resultado obtenido, puedes conocer la salud financiera de tu empresa así:

  • Si el ratio es inferior a uno, la situación es adecuada porque la deuda por euro podría ser asumible.
  • Si es igual a uno, por cada euro que generas necesitas otro para cubrirlo con deuda externa.
  • Si es superior a uno, la situación podría ser crítica, porque por cada euro tienes que abonar algo más para cubrir la deuda o repartir beneficios.

En este último caso, hay serios desequilibrios que deberías detectar y corregir. No pienses que un nivel bajo es un éxito, ya que también es indicativo de errores de competitividad y de tener recursos que no generan beneficios.

¿Qué nivel es aceptable?

Todo dependerá del sector de tu empresa. Si te dedicas a la energía o a la construcción, es más factible que tengas más deuda ya que los proyectos que debes llevar a cabo exigen una inversión mayor.

Los negocios del sector servicios, los dedicados a los medios de comunicación o los de la fabricación de productos textiles no deberían aceptar tanta cantidad de deuda. ¿Qué queremos decir? Que tener deudas no es sinónimo de perjuicio económico. Lo que sí es imprescindible es saber cuántos intereses abonas y si la rentabilidad de la deuda es inferior a su coste.

Por ejemplo: imagina que pides un crédito para la construcción de un nuevo local a un interés del 5 %. Si tu negocio cumple con las expectativas, estarás consiguiendo rentabilizar tu inversión. En caso contrario, habrás generado una deuda y más problemas económicos.

Si tu empresa cuenta con accionistas, debes tener en cuenta que tienes que confiar en el apalancamiento para aumentar su rentabilidad y aumentar las opciones de llevar a cabo próximas inversiones. Los economistas apuestan por un nivel que se sitúe entre el 0,4 y el 0,6.

¿Qué se entiende por el ratio de calidad de la deuda?

El ratio de calidad de la deuda se calcula dividiendo el pasivo corriente (conjunto de deuda que te van a exigir en un corto plazo), por el total del pasivo (la suma del pasivo corriente y el no corriente. Este último incluye la deuda empresarial con vencimiento a largo plazo) multiplicado por 100.

El resultado obtenido te ayuda a conocer mejor lo que compone el índice de endeudamiento. Su objetivo es conocer qué parte de la deuda es a corto plazo (el pasivo corriente) y cuál es sobre el total de la deuda (la suma del pasivo corriente y no corriente).

Lo más recomendable es que el ratio sea el menor posible. Si el valor es cero, todos los vencimientos de las deudas deberás abonarlos en un periodo de tiempo más largo, algo poco probable. Si el valor es uno, los vencimientos son a corto plazo, por lo que podrías tener problemas de pago. Lo mejor es que el resultado se aproxime a cero lo máximo posible.

Ahora bien, las peculiaridades de cada negocio inciden, directamente, en que haya ocasiones en las que puedas tener un endeudamiento cercano al uno y ser capaz de abonar las deudas en un plazo más corto.

El ratio de solvencia

Los ratios de endeudamiento y de solvencia van de la mano, aunque son totalmente distintos. Este último se obtiene dividiendo el activo total por el pasivo total. Si obtienes un resultado mayor de dos, deberías invertir para ganar más.

Si es menor a 1,5 vigila el pasivo y evita endeudarte. De ser inferior a 1, tu negocio está descapitalizado, acumula pérdidas y está en quiebra. Por lo tanto, al calcular el ratio que se viene describiendo, añade el de solvencia a la operación y decide en consecuencia.

Lee más: Por qué el CFO debe manejar el ratio de solvencia

Mejorar el ratio de endeudamiento

Sí. Los resultados son variables debido a las circunstancias antes mencionadas. Sin embargo, hay dos alternativas, que ahora te exponemos, para mejorarlo.

Haz un plan de negocio de tu empresa

Para encontrar el equilibrio en su resultado tienes que:

  • Colocar a un lado una previsión real del dinero que vas a generar en un periodo de tiempo determinado.
  • Calcular los gastos fijos periódicos incluyendo el pago de los impuestos.
  • Determinar el coste de los gastos financieros que llegan de la solicitud de créditos, los productos de financiación que hayas contratado y el posible renting de equipamiento.
  • Especificar cuánto pagas por adquirir materias primas o por contar con los empleados necesarios para producir productos o servicios que te ayuden a facturar.

El nivel de endeudamiento que tu empresa puede soportar es el que te permita pagar todo lo anterior sin esfuerzo. Recuerda que debes incluir en tu plan empresarial el valor real del patrimonio de tu negocio, la liquidez y la solvencia. La situación ideal para todo tipo de pyme es que disponga de capital suficiente para pagar los sueldos, a los proveedores y los impuestos durante el año siguiente a la realización del plan.

Recomendaciones para mantener un aceptable nivel de endeudamiento en tu empresa

Lo habitual es crear un presupuesto y esperar que se cumpla. Las revisiones anuales no son recomendables, ya que el mercado cambia a diario. Por lo tanto, se recomienda:

  • Repasar, si es posible una vez al mes, los gastos fijos de tu empresa. Por ejemplo, la factura de la luz y la de la conexión a Internet. Quizá te sea más rentable apostar por la energía solar o cambiar de proveedor dadas las ofertas existentes.

  • Realizar una valoración real, ajustada a los precios del mercado, del patrimonio empresarial. No se trata de pensar en que eres el propietario de un local o de una maquinaria concreta, sino de comprobar el precio que te pagarían por cada posesión llegado el momento. Ser realista te evita hacer castillos en el aire y te ofrece un punto de vista más fiable de tu negocio.

  • Verificar si tus empleados se adaptarían a una nueva manera de trabajar. ¿Podrías centrarte en producir el artículo que más vendes exclusivamente? ¿Tienes la capacidad necesaria para vender líneas productivas de escasa rentabilidad? ¿Sabes adaptarte a las nuevas tendencias del mercado y a las exigencias de tu clientela? En ocasiones, de cambiar drásticamente la manera de trabajar depende el futuro de una empresa.

  • Confiar exclusivamente en empresas o clientes fiables. La capacidad de endeudamiento está conectada con tu capacidad para generar ingresos. Ahora bien, si vendes un producto o un servicio, debes tener la certeza, o la garantía, de que te lo van a abonar. Lo contrario supone una alteración directa de la tesorería que quizá te impida pagar sueldos e impuestos, por citar dos ejemplos.

Otros factores esenciales

Todo lo anterior debe tener como denominador común la combinación de una serie de factores que ahora te describimos:

  • La optimización de los activos. La estructura de tu negocio ha de ser la más adecuada para aumentar tu competitividad. Lograrás reducir costes y aumentar tus ingresos evitando así contar con una financiación que no necesitas.

  • El control exhaustivo de la tesorería. Debe ser diario, ya que te indica cuál es tu liquidez. Cuanto mayor sea esta, más solvencia.

  • Adelantarte a las necesidades específicas de financiación. Debes tener claro cuánto necesitas y cuándo debes tener el dinero disponible. Si las inversiones son a largo plazo, has de planificarlas de forma detallada. Si lo son a corto plazo, te ayudarán a aumentar el efectivo siempre que controles los plazos de pago y de cobro.

  • La mejora de tu estrategia comercial. Si tienes pérdidas, tu patrimonio se reduce mientras aumenta tu endeudamiento y la desconfianza de los que podrían prestarte dinero. En ocasiones, revolucionar tu forma de vender es siempre recomendable.

  • La cifra clave sigue situando el nivel de endeudamiento ideal para una pyme en un 30 % o 35 %. Debes tener claro que la liquidez es tu objetivo final. Endeudarse es el primer paso para conseguir efectivo y para poner en entredicho la viabilidad económica de tu negocio.

Solo gestionando los activos te permites aumentar el flujo de dinero, mejorar la tesorería y evitar riesgos. Revisa los pagarés y el tipo de cobro que llevas a cabo. No esperes al vencimiento de las deudas para ejercer tus derechos.

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