Las 5 claves para superar la falta de liquidez

La falta de liquidez es un problema que las empresas deben atajar cuanto antes. Puede convertirse en el principio del fin, ya que significa que no tienes capacidad para hacer frente a deudas y otras obligaciones. Estos pagos tienen que realizarse a corto plazo, por lo que el negocio no tardará mucho en colapsar. ¿Sabes cómo enfrentarte a esta situación? Descúbrelo a continuación.

¿Qué es la falta de liquidez?

Es una situación que se produce cuando una empresa no dispone de los fondos necesarios para hacer frente a sus obligaciones financieras. En otras palabras, la organización no tiene dinero para cubrir deudas ni otros gastos que ya tenía comprometidos, pero tampoco tiene formas fáciles para convertir sus activos en dinero efectivo.

El impacto de esta situación en las empresas es tan grave que puede llevar a la quiebra. Y el impacto es aún mayor para las pymes, las cuales no tienen los recursos financieros necesarios para mantenerse a flote. Por ejemplo, solo en 2020, la falta de liquidez de las pymes creció un 13%, generando necesidades por 67.000 millones de euros.

¿Cómo se genera la falta de liquidez?

Las empresas tienen problemas de liquidez por diferentes razones, pero casi todas ellas se evitan con una buena planificación. Saber qué depara el futuro ayudará a tener el dinero suficiente como para hacer frente a los pagos que deban abonar en un momento determinado.

Mala planificación

La actividad que desempeña una empresa genera ingresos, los cuales se convierten en beneficios después de hacer frente a los gastos (alquiler, sueldos o impuestos, entre otros). El beneficio es superior a los costes, lo que permite a la compañía acumular un colchón para el futuro.

Sin embargo, una mala planificación puede desencadenar problemas de liquidez. Si se gasta más de lo que ingresa, o se gasta en un momento en el que aún no hay ingresos suficientes para cubrir ese coste, la empresa empezará a sufrir los efectos de la falta de liquidez. Por ejemplo, puede que la organización necesite invertir en una nueva tienda, pero si no consigue rentabilizarlas como se esperaba, esto causará problemas.

Crecimiento mal gestionado

Las empresas jóvenes suelen tener problemas de liquidez porque el dinero se destina, en mayor medida, a efectuar grandes inversiones para crecer y hacer frente a la demanda. Esto puede drenar los ingresos y aumentar su fragilidad.

Además, cabe la posibilidad de que no puedan obtener dinero en el corto plazo. Por lo tanto, la liquidez de la que dispondrán será escasa o nula y acabarán contra las cuerdas a la menor complicación.

Incurrir en impagos

Una empresa que no convierte sus ingresos en beneficios aumenta su nivel de debilidad. Con cuentas negativas, la empresa tendrá que retrasar los plazos de pago a proveedores y/o entidades financieras, generando, además, intereses. En caso de que no se den mejoras rápidas, incurrirá en impagos al no poder solucionar todos sus compromisos. Una solución pasa por dar prioridad a las más urgentes, aunque es probable que la organización pueda sufrir embargos.

¿Qué riesgos supone para la empresa?

La primera consecuencia es que la empresa tendrá cada vez más deuda. Si la empresa no dispone de activos líquidos para vender de manera rápida, empezará a sufrir problemas de solvencia.

Los conflictos con la plantilla son otro riesgo, ya que las nóminas se dejarían de pagar. Más allá de que algunos pueden llegar a renunciar, se pueden generar situaciones legales delicadas. Los proveedores, además, perderán cada vez más la confianza en la compañía. Al mismo tiempo, al no poder reinvertir en la actividad, la empresa perderá su nivel de competitividad frente a otras compañías del sector.

Finalmente, otro riesgo al que se expone la empresa es la insolvencia. Se trata de un estado patrimonial en el que no puede cumplir el pago de sus deudas, ya que no dispone de los medios líquidos necesarios. También se conoce como bancarrota y es la consecuencia de una gestión deficiente de las finanzas. Tras la declaración, se desarrolla un concurso de acreedores a través del cual se tratará de devolver la mayor cantidad de dinero.

Cinco formas de superar la falta de liquidez

La falta de liquidez conduce al final de la empresa, que se ve imposibilitada para cubrir sus gastos. Sin embargo, hay maneras de sobrevivir.

Crear y mantener un fondo de emergencia

La previsión es una de las claves para salir de este escollo, en especial con modelos de negocio cíclicos o estacionales. Un fondo de emergencia permite a la empresa guardar recursos para superar los meses más complicados. Los meses con mayores beneficios servirán para equilibrar los meses con menos ingresos.

El objetivo es tanto anticiparse a momentos críticos como disponer de un colchón de dinero lo suficientemente amplio para cubrir las deudas a corto plazo.

Buen control de las facturas

La falta de liquidez se puede generar por una serie de impagos de los clientes de la empresa. Para evitar esta situación, es recomendable llevar un buen control de las facturas vencidas y por vencer. Esto permitirá avisar a los clientes que el plazo de pago se acerca.

Por otro lado, cuando la factura ya ha vencido, puedes negociar con el cliente y trazar un plan de cobro.

Retrasar los tiempos

Al igual que ofreces flexibilidad a tus clientes, tus proveedores pueden hacer lo mismo contigo. En caso de que no dispongas de liquidez suficiente, esta es una opción útil para ganar tiempo. Puedes negociar las condiciones o buscar otras soluciones siempre que la otra parte lo permita.

Eso sí, no podrás retrasar el tiempo indefinidamente. Por tanto, necesitas tener un respaldo y una justificación sólida para evitar males mayores.

Optimizar el inventario

Optimizar los inventarios ayuda a garantizar que los pedidos se cumplan en el menor tiempo posible. Como resultado, los cobros se efectúan con agilidad y tienes mejor visibilidad del ciclo de producción.

Saber cuánto tiempo tienes, por ejemplo, un producto guardado en el almacén desde que lo compras hasta que lo vendes, ayuda a calcular cuánto se reduce su valor y a cuánto tendrás que liquidarlos.

Ahorro en los costes

Unos costes de producción muy altos reducen el activo corriente, impactando en la liquidez. Un estudio pormenorizado ayuda a tomar mejores decisiones, al reflejar las áreas del negocio que van bien, las deficitarias o las que requieren una reestructuración.

Un buen ejemplo reside en la reducción de procesos redundantes, que no aportan valor en la producción, pero sí consumen todo tipo de recursos, como dinero, personal o tiempo. Al suprimirlos, las mejoras se notarán en las áreas de la empresa que mejor funcionan.

En definitiva, no disponer de liquidez suficiente es un problema que puede acabar con cualquier negocio. Es importante que dispongas siempre de un colchón suficientemente amplio para evitar esta situación.

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