Tesorería centralizada para grupos de empresas

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Tradicionalmente, los responsables de los fondos en las empresas han sido los llamados tesoreros corporativos. Se trataba de una figura encargada de emitir fondos a los distintos proveedores de cada área de negocio en la empresa. Estos profesionales tenían un margen estrecho a la hora de aportar valor al proceso total financiero.

Sin embargo, a partir de la crisis financiera de 2007, el panorama empresarial cambió: en muchos casos, se hizo más complejo. Fue a partir de entonces que la gestión de riesgos empezó a ganar protagonismo, por lo que distintos procesos que antes se realizaban por separado, comenzaron a centralizarse.

La globalización ha obligado a las empresas a gestionar dinero en diferentes divisas. En muchos casos esto lleva a contar con varios bancos asociados. Las coberturas e infraestructuras que dan sentido a este sistema deben ser gestionadas desde un marco común, dando mayor protagonismo a los tesoreros.

Así es como llegamos a la situación actual, en la que los profesionales pueden aportar mayor valor consiguiendo una mayor eficiencia. Esta optimización ayuda de cara a la propuesta de resultados ante los socios, y también repercute de forma positiva en las arcas de las empresas. Está demostrado que este sistema centralizado permite ahorrar a las compañías.

Gestión financiera para grupos empresariales

En grupos empresariales con varias líneas de negocio y en sociedades mercantiles, contar con una gestión financiera común puede ser un gesto de fuerza. Al unir la capacidad financiera de cada ente, mejoran las posibilidades para conseguir financiación externa, así como su ratio de liquidez y el flujo de efectivo. Además también es más fácil monitorizar la gestión de riesgos, ya que hay más recursos.

¿Por qué es importante tener una visión consolidada?

Para empezar, se trata de un sistema que elimina las duplicidades en gastos y esfuerzos. Un ejemplo de esto es que cuando se centralizan las operaciones de cobertura y negociación, es innecesario que cada área de negocio cuente con operadores propios. Tampoco son necesarios los recursos de gestión en el ciclo vital operacional que se aplican solo de forma específica.

También se aprecia un cambio significativo a la hora de establecer acuerdos externos. Esto es debido a que hay menos carga de tipo operativa. Se pueden gestionar acuerdos con entidades bancarias, por ejemplo, de forma holística. De lo contrario, la misma actividad podría multiplicarse por el número de líneas de negocio que posee la empresa en cuestión.

Cuando una empresa posee actividades en varias regiones y en diferentes ámbitos, este sistema de tesorería podría ser un alivio. La eficacia que supone y el ahorro de tiempo se suman a un ahorro económico, ya sea de manera directa o indirecta. En el caso de los pagos entre entidades bancarias, los intereses se reducen, por lo que la empresa sale ganando. Además, una mayor eficiencia a nivel contable permite a las empresas autofinanciar algunas tareas. Esto quiere decir que ya no tendrán que depender de la liquidez de un banco ni pagar intereses. En acciones de importancia moderada, será la propia disponibilidad de dinero en efectivo la que permita llevar a cabo dichos proyectos.

Gestión de riesgos

La gestión de riesgo es otro de los aspectos que llevan a muchas empresas y grupos de empresas a decantarse por este sistema. Al centralizar la tesorería, también se suman y dividen los riesgos, lo que hace que al acceder al mercado la puntuación de riesgo sea mejor. Así, los encargados de tesorería pueden ocuparse de presentar una perspectiva sólida de la empresa en las distintas áreas.

Contar con un sistema adaptado permite también a los órganos de administración implicados centralizar las finanzas y la contabilidad. Esto se refiere a las transacciones que están relacionadas con la tesorería. Es posible utilizar estas herramientas digitales centralizadas para crear informes generales que ayuden a la hora de designar coberturas, analizar el flujo de caja financiero en un periodo determinado o tener mejor visibilidad de las operaciones anuales consolidadas, por ejemplo. En muchos casos esto evita exponerse a visiones sesgadas por parte de los auditores que pueden dañar la reputación de una empresa.

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Cómo gestionar la tesorería de manera centralizada

Implementar un marco centralizado en el aspecto de la tesorería depende en gran medida de la colaboración entre diferentes elementos dentro y fuera de la empresa. Sin embargo, hay una serie de aspectos que se pueden tener en cuenta para facilitar esta incorporación al sistema centralizado.

  • Centralizando procesos y sistemas. Una vez que tenemos direcciones y protocolos claros, es hora de pasar a la acción. Se trata de volcar la información disponible en el programa elegido para la centralización de tesorería. Esto permite estandarizar la información disponible, eliminar las duplicidades e implantar un sistema eficiente. Los encargados de este proceso pueden hacer un seguimiento de la información disponible y modificar aspectos que consideren necesarios.
  • Contar con el apoyo de la dirección. La innovación en las empresas es un elemento clave hoy en día. No obstante, no todos los directivos entienden los beneficios. En muchos casos ocurre que se gestionan los aspectos financieros de forma individualizada para cada área de negocio desde hace años y no hay intenciones de cambiar. En estas situaciones es esencial transmitir las ventajas de la centralización, como el ahorro de tiempo y recursos.
  • Establecer estrategias y protocolos. Una vez que la gerencia de la empresa está alineada con esta visión, es importante detallar cómo se va a llevar a cabo. En este apartado entran cuestiones como los roles y las responsabilidades. Una serie de documentos específicos ayudan a dejar constancia del proceso de estandarización que se haya consensuado. También se pueden tomar decisiones sobre las líneas de negocio y las funciones de los encargados de tesorería.

Como hemos comentado, el trabajo no está hecho una vez que el sistema se aplica correctamente. Es importante establecer un seguimiento adecuado que analice los saldos, la liquidez y las estimaciones de rentabilidad. Así, los propios protocolos de actuación definidos al principio pueden irse modificando para adaptarse a los nuevos retos de la compañía o compañías involucradas.

Los pasos para consolidar el flujo de caja

Gracias a la consolidación del flujo de caja, se obtiene una visión panorámica de las sociedades mediante un formato sencillo que muestra las diferencias entre las subsidiarias. Se pueden crear en cualquier divisa y ofrecen información muy detallada de las entradas y salidas de saldo efectivo en los distintos subapartados de la compañía. El objetivo es consolidar los datos para utilizarlos como referencia de cara a gestores internos y socios externos.

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Cash pooling

Otro aspecto esencial a la hora de gestionar la tesorería es el cash pooling. Este término anglosajón hace referencia a la gestión de la tesorería de un grupo de empresas. El objetivo en muchos casos es que exista cierto equilibrio entre las distintas entidades que forman parte del pool. Tradicionalmente, este tipo de uniones se realizan en ámbitos como el bancario o el de los seguros para responder de forma solidaria a un problema de uno de los miembros.

Ventajas y desventajas de la tesorería centralizada

Ventajas

Sin duda muchas empresas se están apuntando a este sistema, participando con socios solventes con los que construir proyectos nuevos y mantener los actuales. Esto es debido a una serie de ventajas que enumeramos a continuación:

  • Se produce un ahorro visible en los costes de gestión y contabilidad de tesorería.
  • La visión general de la tesorería permite detectar posibles incidencias de forma rápida.
  • La unión hace la fuerza, por lo que las empresas pueden tener mayor poder de negociación frente a las entidades de financiación.
  • Mejor gestión del riesgo, ya que es posible encontrar fallos y desajustes antes. Además, existe el factor de la corresponsabilidad.
  • Las empresas pueden evitar problemas de deudas, ya que adquieren la liquidez que necesitan con condiciones adaptadas.
  • Las compañías son menos dependientes de las entidades de financiación, de sus intereses y de las condiciones a largo plazo.

Desventajas

Hemos visto algunos de los aspectos más destacables de este sistema. Sin embargo, también tiene algunos puntos a mejorar:

  • La concentración de riesgos puede ser peligrosa si no se cuenta con una gestión adecuada.
  • Es posible que varias empresas entren en problemas financieros de forma simultánea.
  • La independencia económica se ve afectada.

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