Riesgo de tipo de cambio: qué es y cómo evitarlo

Tiempo de lectura: 7 minutos

El riesgo de tipo de cambio es la posibilidad de pérdida de la inversión que tienen los agentes que hayan utilizado divisas extranjeras, un activo muy volátil en el mercado. Se trata de un riesgo que no puede ser eliminado mediante estrategias como la diversificación.

Qué es el riesgo de divisa o de tipo de cambio

El riesgo de tipo de cambio también es conocido como riesgo de divisa. Los inversores que compran activos financieros con moneda extranjera están sometidos y deben conocer en qué consiste. Por ejemplo, si un inversor argentino adquiere o invierte en bonos del estado español, debería estar atento al tipo de cambio aplicado entre el peso argentino y el euro en ese momento.

Esto es muy habitual en las empresas que se dedican a la manufactura, ya que compran materia prima en todo el mundo. Los empresarios trabajan con monedas distintas, algunas de ellas de países no muy estables, ni social ni económicamente. A priori, esto implica un gran riesgo para ellos.

Por ejemplo, las empresas españolas que deban adquirir insumos electrónicos en Estados Unidos para fabricar dispositivos en nuestro país, necesitan estar pendientes de la relación entre el dólar y el euro. De esta manera, si la moneda americana se aprecia con respecto al euro, la materia prima se encarecerá. Lo mismo ocurre si el euro se deprecia, a los empresarios españoles de este ejemplo les costará más comprar en el país americano. Como ves, estos riesgos pueden tener un final feliz para una de las partes comerciales.

Cómo neutralizar el riesgo de tipo de cambio

Neutralizar o minimizar el riesgo que se da naturalmente en el tipo de cambio es posible si recurrimos a determinados instrumentos financieros. Las empresas han de saber que esto existe y utilizarlos en su beneficio. Además, dichas herramientas sirven tanto al empresario que importa como al que exporta, y en operaciones de compra o de venta. Un ejemplo de estos instrumentos es la compraventa de una moneda, en un determinado plazo, a través de un contrato forward.

Este mecanismo establece un tipo de cambio concreto que se aplicará en el momento de formalizar y firmar ese contrato. Así, si firmas un contrato forward con un tipo de 1,40 euros dólar, el pago aplazado será de 1400 dólares, y no se tendrá en cuenta el tipo de cambio que esté vigente en ese momento.

Otro mecanismo financiero del riesgo de tipo de campo son las swaps de divisas. Se trata de un intercambio de una cantidad específica de monedas extranjeras entre dos partes. El acuerdo se hace en una fecha concreta y con unos plazos de reembolso acordados con anterioridad. En la firma de condiciones se especifican los intereses, cuándo y cómo se abonarán, así como todo lo relativo a la amortización de la cantidad principal.

Ejemplo de riesgo de tipo de cambio

Pongamos un ejemplo para entenderlo mejor. Una empresa de España que posee excedentes de productos en euros necesita dólares para una transacción con una empresa de Estados Unidos. Imagina el mismo escenario, pero al revés: una empresa americana, con excedente en dólares, necesita euros. Ambas compañías se encuentran y acuerdan intercambiar las divisas utilizando un contrato en el que se establece:

  • Una cantidad de divisas por el mismo valor
  • Ajustarse a los tipos de cambios vigentes al momento de formalizar el acuerdo
  • Establecer un vencimiento determinado
  • Acordar un tipo de interés concreto para los préstamos

Todos estos instrumentos financieros que te hemos mencionado también tienen sus desventajas. Entre ellas, que las empresas implicadas pueden perder sus beneficios si el tipo de cambio que tuvieran las divisas sube. Con el tipo de contratos que hemos indicado, las operaciones ya van vinculadas a un determinado tipo, establecido de antemano y tendente a reducir los riesgos.

Por tanto, si te ves en esa situación, deberás elegir si merece, o no, la pena renunciar a los posibles beneficios de una subida de precio de tu divisa. Todo dependerá de lo conservadora que sea la empresa y lo que tenga que perder.

Tipos de riesgo de cambio

Si tu empresa opera con divisas, estos serán los tipos de riesgo de cambio a lo que podrás exponerla. Los desarrollamos a continuación.

El riesgo contable

Se produce cuando la empresa trabaja con diferentes divisas y las utiliza para su contabilidad. Por ello, es conocido como el riesgo de conversión en la contabilidad. ¿Qué tipo de compañías incurren más en él? Por ejemplo, los negocios que exportan a otros países. En el caso de España, fuera de la zona euro.

Asociado a este riesgo está el denominado "de consolidación", cuando la empresa elabora estados financieros individuales y consolidados, recurriendo a diferentes monedas y operando con varios países.

El riesgo económico

Este riesgo se puede manifestar de varias formas, aunque lo más común es que sea provocado porque la entidad opera con monedas diferentes a la funcional, que es característica de su actividad. A la hora de informar sobre las cuentas anuales, los responsables de la empresa pueden usar cualquiera de estas monedas, lo que puede dar lugar a errores.

El riesgo económico también se presenta cuando la empresa no utiliza ni opera en divisas, pero las materias primas que moviliza sí tienen como referencia otras monedas. Igualmente, sucede cuando la competencia utiliza divisas o los precios de ciertos productos involucrados en su actividad se fijan en mercados internacionales. Esto es frecuente en los departamentos de inversión de grandes empresas como, por ejemplo, las compañías de seguros.

El riesgo transaccional

Hace referencia a las operaciones mercantiles que se han realizado en divisas y que aún no están vencidas. La cantidad total de estas transacciones, atendiendo a los términos de la moneda local, va a depender del tipo de cambio que haya en el mismo momento de su valoración. Nos hallamos ante una forma de actuar totalmente contraria a los mecanismos financieros que tienen las empresas para minimizar los riesgos, y que hemos enumerado antes.

Medición del riesgo cambiario

Si operas con divisas, has de tener en cuenta una cosa: cualquier operación mercantil o de inversión que hagas implica un riesgo. En otras palabras, no existe el riesgo cero en este tipo de transacciones. Por tanto, hay un factor de exposición que se asocia a cada tipo de cambio para una moneda.

Es por ello que, dentro de un organismo, la administración, la evaluación y el análisis del riesgo cambiario no deben ser competencia exclusiva del área financiera. La gerencia y la directiva también han de estar informados y adoptar decisiones al respecto. De esta manera, si ocurre el peor pronóstico, el peso de la responsabilidad no recaerá solo en un área, ya que los dueños o los gerentes han respaldado las operaciones.

Sabiendo esto, existen metodologías para medir estos peligros y acertar al decidir. El más conocido es el modelo VaR, que te indica cuál sería la peor pérdida esperada para la empresa, en un periodo de tiempo. Dichos cálculos siempre utilizan métricas normales o medias que se dan en el mercado de forma habitual. Esto es, juegan siempre con unas estadísticas posibles o creíbles. El método VaR se aplica en otras áreas técnicas y arroja un intervalo de confianza en el que se mueve la operación, que estaría entre el 95 y el 99 %.

Qué transacciones están más expuestas

Por su propia naturaleza, las empresas que realizan las siguientes transacciones se enfrentan más habitualmente al riesgo de tipo de cambio:

  • Importaciones y exportaciones. Tanto si debes hacer contratos con moneda extranjera como si tu comprador lo es, deberás manejar divisas. Como hemos dicho, esta operación está supeditada a la fluctuación de los tipos. Si en ese momento, la moneda extranjera está devaluada, será mejor parta ti. Por contra, si el tipo aumenta, perderás dinero.
  • Inversiones directas fuera de tu país. Vas a encontrar riesgo de cambio de diferentes maneras. Por ejemplo, si tienes una filial con un balance en divisas, todas las variaciones del tipo afectarán a la valoración de esa filial y, por tanto, acabarán modificando las del grupo empresarial al que pertenezca. Además, los flujos financieros y comerciales entre una y otra (matriz y filial) se sustancian usando dos monedas (en el caso de la UE, es diferente). En consecuencia, están sometidos al mismo riesgo.
  • Préstamos al extranjero. Si la divisa extranjera se deprecia, será malo para ti en caso de ser el prestamista, y bueno si eres quien lo recibe. Estas situaciones son habituales entre las multinacionales, cuando la empresa matriz hace un préstamo a la filial extranjera. Las entidades bancarias también asumen este riesgo cuando, entre sus servicios, están los de conceder préstamos en otra moneda que no es la local.
  • Préstamos en divisas para saldar deudas. Aquí el deudor corre con un importante riesgo y es que, si se aprecia la divisa en la que ha pedido el crédito, deberá pagar más para devolverlo. Sin embargo, hay una excepción: si estas operaciones están destinadas a financiar flujos de caja en esa moneda, no estarán sometidas a la fluctuación del tipo. No habrá ningún riesgo de este tipo.
  • Empréstitos de mercados de capitales internacionales. Se trata de un modelo de captaciones de dinero de usuarios, por parte de una entidad de crédito, a través de valores en serie que ponen a la venta. Si la divisa en la que se ha emitido dicho empréstito se deprecia en relación a la del inversor, este perderá dinero. Los riesgos de estas operaciones pueden ser más o menos altos, todo depende del producto financiero con el que se comercialice.

Riesgos de tipo de cambio en empresas no financieras

Aunque por el tipo de actividad que llevan a cabo, las empresas financieras son las que más riesgo de tipo de cambio asumen, cualquier organización puede vérselas con las fluctuaciones en el mercado de divisas. A continuación, dividimos en tres las situaciones en las que cualquier negocio puede toparse con algunos problemas:

  • El riesgo económico. Los pagos y cobros de cualquier empresa pueden variar al modificarse ciertos tipos de cambio. Para entenderlo, conviene saber que existen determinados productos en el mercado internacional, cuyo precio está determinado siempre en una moneda y nunca varía. Por ejemplo, en la determinación de divisa del petróleo se utiliza el dólar, a nivel mundial y entre cualquier país. Así, si tu empresa vende derivados de esta materia prima a cambio de yenes, tus ingresos no van a verse alterados por la fluctuación del yen, sino por la del dólar.
  • El riesgo transaccional. Siempre que compres o vendas al extranjero deberás utilizar la moneda del país en cuestión. Esto significa que estarás expuesto a sus fluctuaciones y que pueden ir a favor o en contra de tus intereses, como ya hemos visto. La excepción a esto es la zona euro, donde puedes operar con todos los países europeos que utilicen esta moneda sin ninguno de estos riesgos.
  • El riesgo contable. Como hemos indicado más arriba, siempre que en un proceso comercial intervenga una divisa puede haber cierta confusión con la contabilidad. La forma en la que tu departamento de compras refleje dicha operación será crucial para prevenir los contratiempos en este aspecto.

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