FIFO o LIFO, ¿cuál es el más conveniente para tu negocio?

Tiempo de lectura: 7 minutos

¿Conoces los métodos FIFO y LIFO en la gestión de stock? ¿Cuándo utilizar cada uno de ellos y por qué? Cada sistema aporta su valor en función de ciertas características de tus productos que debes de tener en cuenta. Te lo contamos a continuación.

Método FIFO

FIFO son las siglas en inglés de “First In, First Out”. Es decir, lo primero en entrar será lo primero en salir. En este tipo de gestión de almacén, se prioriza que las mercancías más antiguas sean las que tengan prioridad a la hora de ser despachadas.

El método FIFO implica que en el almacén deberás contemplar un sistema de colas y no de pilas. Es decir, lo más habitual será introducir las mercancías por un extremo y sacarlas por el otro. De ahí que se utilice el concepto de cola, como si de la entrada a un concierto se tratara. El primero en llegar a la cola será el primero en salir de ella, entrando al concierto.

Puede parecer el sistema más evidente, pero su implementación para que la gestión del stock y el funcionamiento del almacén sean óptimos no es trivial.

Método LIFO

Por su parte, las siglas LIFO significan “Last In, First Out”. Es decir, último en entrar, primero en salir. Aquí el sistema es de pilas, o apilamiento. Esto significa que los productos almacenados entran y salen por el mismo sitio.

El concepto de pila quiere decir que las mercancías se retiran siempre por la parte superior o delantera, quedando en la base o en el fondo las que entraron en primer lugar.

Este sistema parece más simple a la hora de organizar cómo se almacena el stock en un espacio, pero tiene sus limitaciones y no es apto para todo tipo de productos. Esto se debe a que implica mucho movimiento de mercancías en el caso de que tengas que dar salida urgente a aquello que sumaste a tu stock en primer lugar.

FIFO o LIFO, ¿cuándo debes utilizar cada uno?

Cada método condiciona de manera importante la gestión del stock y tiene un ámbito de aplicación concreto. Ya hemos anticipado algunos de los puntos clave, pero el mensaje podría resumirse así:

Escoger el método adecuado entre FIFO o LIFO depende de la logística, la vida media de las mercancías, su rotación y su variación de precios, y puede incluso influir en tu tesorería.

A la hora de escoger un método u otro, tienes que considerar cuán perecedero es el producto, su nivel de rotación y la volatilidad de sus precios. Es importante también entender que la configuración del almacenaje en cada caso difiere bastante según si es FIFO o LIFO. El espacio a ocupar será diferente y la organización de las entradas, salidas y disposición de las estanterías, también. No es lo mismo tener estanterías accesibles por un extremo que por varios puntos.

💡 Conoce más: Los problemas más comunes en la rotación de inventario y cómo solucionarlos

Ejemplos del método FIFO

El método FIFO es más común con los artículos perecederos. Esto incluye, además de productos alimenticios y cosméticos, prendas de ropa o electrónica. ¿Por qué? Porque ayuda a reducir el riesgo de que la mercancía se vuelva obsoleta, merme o deje de ser atractiva para el mercado.

En estas circunstancias, la gestión de stock deberá estar basada en las fechas de entrada, para dar salida a aquellos que ingresaron primero. Como resultado, la configuración del espacio de almacenaje debe permitir, sin demasiados movimientos, sacar los artículos más viejos sin mover los que entraron en último lugar.

El método FIFO requiere que la gestión de stock se realice contemplando fechas de compra, fechas de caducidad u obsolescencia y, probablemente, los distintos precios de adquisición para un mismo producto según su fecha de compra. Esto es algo habitual en este tipo de productos que tienen una vida determinada en el tiempo. A su vez, esto significa que la gestión de tu tesorería debe tenerlo en cuenta y controlado en todo momento.

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Diferencias entre FIFO y LIFO

Entonces, ¿cuándo se utiliza el método LIFO y cuándo el método FIFO?

El método LIFO es más apropiado para productos con una escasa variabilidad en el tiempo o una larga vida útil. Por ejemplo: materiales de construcción; su variabilidad en el tiempo es escasa, no responden a modas ni caducidades y su precio suele ser estable. Tener un elevado número de unidades en stock no impacta en los costes de la empresa.

Sin embargo, incluso los productos más longevos se deterioran con el tiempo. La aplicación de este método no debe hacerse a la ligera y debe organizarse considerando la rotación de los artículos. Un exceso de stock sin control podría causar problemas si, por ejemplo, el proveedor decide modificar el producto variando su composición o implementando un nuevo diseño.

Esto provocaría una obsolescencia forzada del stock, impactando en el precio de venta y en los beneficios esperados. En otras palabras, afectaría al flujo de caja y a las expectativas de negocio.

Por su parte, el método FIFO garantiza que cada uno de los artículos del stock está el mínimo tiempo posible en el almacén. En este caso, la rotación es un elemento clave porque al ser productos perecederos, la velocidad con la que se despachan debe asegurar que la merma es la mínima posible.

Sin llegar a los extremos del denominado “stock-cero”, es conveniente tener claro cuál es el stock “flotante” disponible si se implementa el método FIFO. Es necesario tener previsiones que indiquen cuál es el stock mínimo para satisfacer la demanda y cuál es el máximo, para no entrar en pérdidas.

En gran medida, usar un método u otro dependerá de:

  • la naturaleza de la mercancía
  • la rotación
  • la volatilidad del precio

Ventajas y desventajas del método FIFO y LIFO

El método FIFO garantiza un correcto control del stock para evitar el vencimiento de los productos perecederos, pero obliga a cierta organización del almacén, a usar más espacio y a afinar el stock con cantidades mínimas y máximas.

En un sistema FIFO, es necesario contar con una estructura que permita fácilmente despachar las mercancías que entraron en primer lugar, sin tener que manipular las que entraron en último lugar. Así, se necesitarán estanterías dinámicas o que permitan extraer el material por el lado opuesto al que se ha incorporado. Como podrás suponer, esto requiere de una cierta organización y espacio físico, lo cual puede ser una desventajada del método, ya que tiene una base de costo mayor.

Adicionalmente, es habitual en este tipo de mercaderías la variabilidad del precio. Es más habitual que el precio de perecederos o artículos de moda o electrónica sea más volátil. Como resultado, el control de precios de compra es clave para una correcta gestión de la tesorería.

En un sistema LIFO, la gestión puede realizarse con almacenaje convencional o las llamadas estanterías push-back. No es necesario que controles cuándo entró una mercancía porque su variabilidad temporal es mínima y es tan válida la mercancía que entró en el almacén hace un mes como la que entró ayer. Adicionalmente, este tipo de mercancías presentará un precio más estable.

El método LIFO ahorra espacio de almacén, pero solo es útil para ciertos tipos de mercancía. Si estructuras tu almacén con esta configuración para productos perecederos, el retrabajo para extraer las partidas adecuadas a cada vencimiento ralentizará y encarecerá tu gestión.

Cómo gestionar tu inventario de manera eficiente

Tanto el método FIFO como el LIFO tienen su ámbito de aplicación, e intervienen múltiples factores, como la caducidad de los mismos, su nivel de rotación y la volatilidad de sus precios.

Por otro lado, incluso los productos más estables en el tiempo y menos perennes tienen su variabilidad o pérdida de atributos con el paso de cierto tiempo. Por tanto, tanto en un método como en el otro, gestionar y conocer los niveles de rotación es fundamental. Además, conocer estas previsiones puede anticipar flujos de caja y mantener la tesorería bajo control.

Asegúrate de implementar el método que mejor se ajuste a las necesidades de tu negocio, para reducir los costos de inventario y optimizar los sistemas de almacenaje. Opta hoy mismo por un software de gestión de tesorería para saber cuándo puedes comprar más stock, cuánto tiempo puedes guardarlo y cuándo debes, por ejemplo, ofrecer rebajas. Solicita una demostración gratuita de Agicap. ¡Es sin compromiso!

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