Qué es el CIF y en qué se diferencia del NIF

CIF. NIF. Dos siglas con una letra de diferencia. Una representa un código, la otra un número. Ambas de identificación fiscal. Usados a menudo en el mercado empresarial, contable y de administración pública, los dos conceptos parecen indicar lo mismo, pero no es así. Sigue leyendo para conocer qué es el CIF, qué es el NIF y cómo se compara con el DNI o NIE.

¿Qué es el CIF?

CIF son las siglas que hacen referencia al Código de Identificación Fiscal, una serie de dígitos que identifican entidades frente a la administración pública. En otras palabras, sirve para localizar, individualizar, una persona jurídica concreta, ya sea una empresa, una sociedad o una fundación de cara a la realización de cualquier clase de gestión, desde la firma de un contrato al pago de impuestos.

A pesar de que en el día a día del mundo laboral y especialmente en el de la facturación lo cierto es que el CIF dejó de ser vigente en el 2008, a través del Real Decreto 1065/2007, hace ya ¡13 años!

Y a partir de entonces, tanto empresas como personas pasaron a contar con un Número de Identificación Fiscal, conocido abreviadamente como NIF.

¿Qué es el NIF?

Si el CIF sirve para localizar una empresa, el Número de Identificación Fiscal cumple la misma función, pero sobre personas físicas. Cada individuo cuenta con un NIF propio que tiene las siguientes partes:

  • Una letra que identifica sobre el tipo de persona jurídica de que se trate.
  • Un número de 7 dígitos. Los dos primeros identifican la provincia donde la empresa tiene la sede; los 5 siguientes refieren a su localización en el registro provincial.
  • Un carácter restante de control.

¿Para qué sirve el NIF?

El Número de Identificación Fiscal sirve tanto para identificar personas físicas como para identificar personas jurídicas. Estas son algunas de las cosas más relevantes que puedes hacer si cuentas con un NIF.

  • Identificar de cara a las administraciones. Permite localizar e individualizar a una persona jurídica a la hora de realizar cualquier trámite tributario.
  • Dar confianza a los proveedores y clientes. Al ver que una compañía cuenta con un NIF se puede tener la presunción de que es una empresa que se somete a las leyes españolas y que es auténtica.
  • Ser propietario de bienes. Si una persona jurídica desea adquirir bienes, sea cual sea su naturaleza, ha de realizarse haciendo uso de su número de identificación fiscal.
  • Abrir una cuenta bancaria. Para que un negocio pueda tener su propia cuenta en todo tipo de entidad bancaria, ha de identificarse con este número.

¿Cómo diferenciar el NIF de una persona jurídica del DNI o NIE de una persona física?

Desde 2008, el NIF se utiliza para identificar tanto a una persona jurídica como a una persona física, pero muchas personas y empresas siguen hablando del CIF como si todavía existiera. Entonces, ¿cómo podemos saber si estamos tratando con una persona física o jurídica?

Empecemos por lo primero: los nombres

La manera más directa e inmediata de saber si estás ante una persona de tipo jurídico o de tipo físico es a través de los nombres:

  • DNI. El Documento Nacional de Identidad sirve para individualizar a ciudadanos españoles con existencia física. Es decir, si oyes ese nombre sabes con seguridad que se está hablando de un ser humano con nacionalidad española.
  • NIE. El Número de Identificación de Extranjeros es aquel que la policía entrega a los individuos sin nacionalidad española, pero con residencia en este país. De esta manera, si oyes hablar de este número sabrás que se está tratando con un ser humano sin nacionalidad española pero que reside en España.
  • CIF. Este código ya no existe pero, si lo oyes, puedes estar seguro de que se trata del número de identificación fiscal de una entidad de tipo jurídico.
  • NIF. He aquí el quid de la cuestión. Tanto el DNI como el NIE, y el extinto CIF, pueden ser considerados como un NIF. Cuando se habla de Número de Identificación Fiscal, por tanto, no se puede estar del todo seguro de si se trata de una persona física o jurídica.

¿NIF, DNI o NIE? La clave está en las letras

Si el concepto de NIF es ambiguo y puede referir tanto al DNI como al NIE como al antiguo CIF... ¿cómo puede llegar a diferenciarse uno de otro? Aquí está la respuesta:

  • El DNI cuenta con 8 números iniciales y finaliza con un dígito de control.
  • El NIE comienza por una letra X, Y o Z, le siguen 7 números y acaba con un dígito de control.

Si bien la estructura del NIF es igual a la del Número de Identificación de Extranjeros, la principal diferencia radica en la letra inicial. El NIE solo puede comenzar por X, Y o Z. Mientras que el NIF puede empezar por:

A. Sociedades anónimas. B. Sociedades de responsabilidad limitada. C. Sociedades colectivas. D. Sociedades comanditarias. E. Comunidades de bienes. F. Sociedades cooperativas. G. Asociaciones. H. Comunidades de propietarios en régimen de propiedad horizontal. J. Sociedades civiles, con o sin personalidad jurídica. N. Entidades no residentes. P. Corporaciones locales. Q. Organismos públicos. R. Congregaciones e instituciones religiosas. S. Órganos de la Administración del Estado y Comunidades Autónomas. U. Uniones Temporales de Empresas. V. Otros tipos no definidos en el resto de claves. W. Establecimientos permanentes de entidades no residentes en España.

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