Los 7 errores principales que cometen las empresas al buscar financiación

Tiempo de lectura: 5 minutos

Buscar financiación es una actividad habitual en empresas de todos los sectores y de todos los tamaños, sin importar si acaban de iniciar su actividad o ya están consolidadas.

Aunque cada una gestiona el proceso a su manera, sí podemos apreciar la presencia de una serie de errores comunes que dificultan el acceso al capital que las organizaciones necesitan.

Con el fin de mejorar el acceso a la financiación para las empresas, en este artículo vamos a enumerar aquellos errores que más se repiten y pueden llegar a ser fatales para un proyecto.

1. Concentración en la financiación tradicional bancaria

La forma de hacer negocios ha cambiado con el tiempo, y esto ha dado lugar a una evolución de las vías de financiación. Sin embargo, es cierto que todavía hay muchas empresas que no tienen esto en cuenta.

Cuando necesitan financiación se limitan a acudir a la vía tradicional. Es decir, a los bancos y a solicitar también productos tradicionales como un préstamo o una línea de crédito. Además, muchas cometen el error adicional de trabajar únicamente con una entidad bancaria.

Hoy en día, la mejor opción para financiarse es diversificar combinando la financiación tradicional bancaria con las vías de financiación alternativas. Esto permite ahorrar tiempo y costes en el acceso al capital necesario.

Lee más: Las distintas opciones de financiación para tu empresa

2. No controlar bien la contabilidad

La contabilidad de una empresa debería estar siempre al día. Unos datos inexactos pueden suponer un problema de cara a obtener financiación.

O bien los datos reflejados son peores que los reales y esto hace que el acceso al dinero sea más difícil, o bien los datos recogidos en la contabilidad son mejores que los reales, lo que puede dar problemas a la hora de devolver el dinero, puesto que se cuenta con menos recursos de los que se creía.

Actualmente existen softwares de última generación capaces de actualizar de forma automática los datos contables en tiempo real. Un hecho que permite que la información siempre esté al día.

3. No aportar capital propio

Que una empresa busque financiación externa no quiere decir que nunca deba disponer de su propio capital para hacer inversiones. Es más, si no muestra interés en invertir en sí misma, esto puede hacer surgir las sospechas entre aquellos que podrían estar planteándose la posibilidad de darle dinero.

Tanto si el proyecto acaba de arrancar como si ya está consolidado, es importante que la empresa pueda demostrar que ha invertido fondos propios. Esto muestra ante los posibles inversores que confía en sus posibilidades de crecimiento y asume el riesgo.

4. Tomar decisiones financieras no respaldadas en datos

Con frecuencia, algunas empresas se encuentran con una negativa como respuesta a su petición de capital, y no en pocas ocasiones la razón es que las decisiones financieras se han tomado sin el correspondiente apoyo en los datos.

Cualquier inversor va a revisar muy bien la información suministrada por la empresa antes de darle una respuesta. Si ve que los datos no cuadran con lo que la compañía dice que quiere hacer, está claro que su respuesta será negativa.

Para que esto no ocurra, es importante que todas las decisiones de carácter financiero se tomen teniendo en cuenta los datos. Conociéndolos, podemos saber si de verdad la acción de financiación y lo que se quiere hacer con ese capital es viable.

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5. Caer en el sobreendeudamiento

El nivel de solvencia es lo primero que miran los bancos. En el caso de los inversores, les interesa saber si la empresa tiene el suficiente grado de rentabilidad como para recuperar su dinero y ganar más.

Si lo que ocurre es que la organización está demasiado endeudada, pedir más dinero no solucionará en modo alguno su situación. Todo lo contrario.

Ante una situación de exceso de deudas, no hay que buscar más dinero para cubrir deudas con nuevas deudas, sino buscar fórmulas para liquidar las obligaciones pendientes sin pedir capital a otros.

6. No leer la letra pequeña

Toda acción de financiación implica la firma de un contrato del que se derivan obligaciones para ambas partes, pero muy especialmente para quien recibe el dinero.

Si la empresa no se ha informado bien sobre las condiciones de contratación, puede acabar teniendo dificultades. Por ejemplo, si no ha tenido en cuenta la aplicación de comisiones. De ahí la importancia de revisar muy bien los contratos antes de firmarlos.

7. Escoger siempre financiación a largo plazo

Aunque tener mucho tiempo para devolver el dinero solicitado parece una buena opción, lo cierto es que no siempre es así. Hay ocasiones en las que resulta más interesante buscar vías de financiación a corto plazo. Con esto nos referimos a préstamos que puedan devolverse en un tiempo razonable y que no acaben convirtiéndose en un lastre en la contabilidad.

Superar estos siete errores es fundamental para que las operaciones de financiación de las empresas sean mucho más beneficiosas para ellas y el acceso al dinero sea más fácil y rápido.

Además, revisar todos los pasos del proceso en busca de posibles fallos asegurará la planificación y la ejecución, mejorando las posibilidades del acceso a la financiación.

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