Cómo afecta la presión fiscal a las empresas

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¿Conoces cuál es el peso que tiene la recaudación pública a la hora de generar la riqueza de un país? Los economistas calculan este peso mediante el concepto que denominamos presión fiscal. Te animamos a continuar leyendo para enterarte por completo de qué es, cómo afecta dentro del territorio español y cuál es su implicación para las empresas. Posteriormente, procederemos a desglosar su cálculo para, con datos objetivos, comparar esta presión con la de otros países del entorno de España.

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Los economistas conocen como presión fiscal o presión impositiva al porcentaje de ingresos de carácter tributario que han sido recaudados por el organismo estatal teniendo como marco de referencia el producto interior bruto (PIB).

Como elemento de la recaudación, la presión fiscal tiene un impacto en la economía de las empresas de todo tipo, tanto si suben como si bajan. Además, afecta la economía en general de múltiples maneras.

El impacto de la presión fiscal sobre las empresas españolas

En España, la atención está en el impuesto sobre sociedades, donde se centra una gran parte del debate de la cuestión. Esto es porque su base imponible se relaciona de manera directa con el beneficio contable. Así pues, a primera vista, los países que optan por un tipo reducido del impuesto son los más favorables para las empresas. Sin embargo, la situación es más compleja.

Íñigo Fernández de Mesa, presidente del Instituto de Estudios Económicos (IEE), destaca que el impuesto de sociedades es el que más grava la situación en el país, si comparamos con la presión de los países del entorno europeo.

Comenta que este tributo alcanza una presión fiscal normativa un 27,2% más alta que la media de la Unión Europea. En comparación con los países miembros de la OCDE, la cifra sigue siendo alta, ya que es un 21,2% más elevada. Se trata de una situación que se ha ido agravando en los últimos años, pues en el 2019 la diferencia era tan solo del 16%.

Otra cuestión a tratar en España es el sistema de cotizaciones a la Seguridad Social. Según datos del 2020, la cotización de las empresas suma la cifra del 29,9% del salario bruto. De nuevo, lo más interesante sería comparar con los países de la OCDE, los cuales, de media, aportan un 16,3%. España se coloca en la séptima posición de 37 en cuanto a las obligaciones tributarias más elevadas de las empresas.

Por tanto, podría concluirse que el peso de las cotizaciones sociales sobre los salarios en España es alto. Esta presión fiscal ha acarreado una recesión y una lenta recuperación económica para nuestro país, ya que las empresas son las encargadas de articular la producción y el desarrollo económico de la región.

Autónomos

Algunas personas asumen que la fiscalidad para el autónomo representa una de las cargas más pesadas. Veamos si esta afirmación es verdadera o falsa. Para ello, recurriremos al índice de competitividad fiscal del año 2019. Según el más reciente Estudio Nacional del Autónomo, el 30,4% de las personas que trabajan en el régimen de autónomos demandan una regularización de sus compromisos fiscales. Parecen unas reivindicaciones con sentido y legítimas porque, en comparación con el resto de Europa, la carga fiscal del autónomo español es ocho puntos superior. La carga fiscal de un autónomo en España supone un total del 49%.

Conoce más: Cuáles son los impuestos que pagan las empresas en España

Para qué sirve la presión fiscal: el impacto en el gasto público

Si un ciudadano paga una gran cantidad de dinero en concepto de tributos y estos no se traducen, posteriormente, en servicios sociales, sentirá una menor responsabilidad a la hora de pagar tales obligaciones. Es una situación frecuente en países con regímenes autocráticos y donde los gobernantes se relacionan con estructuras de poder corruptas. Nadie quiere pagar mucho y recibir poco.

En los Estados donde los gobernantes no llevan una actitud ejemplar, en su comportamiento político y legislativo, es usual que emerjan brotes de evasión fiscal y la economía sumergida. Es necesario que los organismos públicos hagan un uso responsable del dinero producto de la recaudación fiscal.

Cada sociedad se articula según las decisiones de sus miembros. En algunos países, los organismos estatales llevan a cabo un mayor proteccionismo sobre el sector público. Estos dotan de infraestructuras y servicios a la sociedad en aspectos tan cruciales como la sanidad, la vivienda, pensiones y ayudas sociales.

Algunos países que sirven como ejemplo para ilustrar el llamado “estado de bienestar”, donde los ciudadanos gozan de una amplia protección social, son los escandinavos como Noruega, Suecia o Dinamarca. España también puede considerarse dentro de este grupo, aunque con una mayor contención del gasto público. Estados Unidos, por su parte, es el claro ejemplo de un país con impuestos bajos y servicios reducidos.

Presión tributaria vs esfuerzo fiscal

Los términos presión tributaria y esfuerzo fiscal guardan una cierta relación entre ellos, aunque no expresan un mismo significado. Mientras que la presión tributaria es utilizada para mostrar la división de la recaudación tributaria dentro del PIB, el esfuerzo fiscal hace referencia a los impuestos que paga el contribuyente de su salario.

Cuidar la caja para hacer frente al aumento de la presión fiscal

Los últimos años, desde la aparición de la pandemia del COVID-19, han supuesto un descalabro para la economía española. La subida de la presión fiscal en una economía suele venir precedida de un gran hundimiento económico, como ha sido nuestro caso.

En primer lugar, cabe destacar que la presión fiscal ha afectado a la población con las rentas más bajas, lo que ha incentivado una reducción del consumo este año. Además, se han mantenido los ingresos privados siguiendo el camino del endeudamiento público. La legislación fiscal española es, sobre todo, progresiva en el tema de los ingresos individuales.

Como se ha producido una disminución de las rentas, el Estado ha sumado pérdidas en las tributaciones procedentes del IVA. De este modo, las empresas españolas están cargando con la obligación de sostener el mencionado "estado de bienestar", el cual brinda una protección social a la ciudadanía.

En épocas donde la presión fiscal es muy alta y además, como sucede ahora, la inflación obliga a aumentar los gastos, los flujos de caja se salen de control. De pronto, muchas compañías ven cómo sale mucho más dinero del que tenían previsto, alterando por completo sus previsiones y, como resultado, sus acciones futuras.

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