Oportunidad de inversión: desintermediación financiera

Tiempo de lectura: 7 minutos

Muchos de los actores intervinientes en el mundo empresarial y financiero han creído necesario apostar por una simplificación general. Es así como han acabado surgiendo conceptos tales como el de la desintermediación financiera.

Como podrás ver a lo largo del presente artículo, es un paso más en el camino de la facilitación y flexibilización de las operaciones monetarias y empresariales. De esta manera, es entendido más que como una verdadera buena noticia para todo aquel que tenga contacto con este sector. Además, puede llegar a situarse como una verdadera oportunidad de negocio si se sabe cómo aprovecharla.

Desintermediación financiera: concepto

La desintermediación financiera es un concepto que está conformado por dos términos diferentes relacionados con el sistema financiero.

La desintermediación

Desde un punto de vista técnico, la desintermediación puede ser comprendida como la eliminación de elementos o actores intermediarios en cualquier clase de proceso.

Así, por ejemplo, en la cadena de suministro y venta de productos podemos encontrar la presencia de intermediarios:

Proveedor > Fabricante > Mayorista > Minorista > Comprador

O bien su ausencia: Proveedor > Fabricante > Comprador

Pues bien, el proceso por el cual se pasa del primer estadio al segundo es, esencialmente, la eliminación de intermediarios o desintermediación. El ejemplo escogido sería un supuesto acontecido en el ámbito productivo y de distribución. Sin embargo, a nosotros nos interesa otro sector: el financiero.

La desintermediación financiera en particular

La desintermediación financiera es un concepto que, en cierta medida, es fácil de exponer, especialmente si se ha entendido el contenido planteado en el apartado anterior. Es un proceso por el que los agentes económicos intercambian flujos financieros sin la necesidad de que exista entre ellos la entidad del banco intermediario.

En este sentido, cuando hablamos de agentes económicos, hablamos tanto de empresas privadas como de gobiernos y fondos de inversión. Por otro lado, cuando nos referimos a los flujos financieros intercambiables estamos hablando de dinero.

Las claves del concepto son claras:

  • Se fundamenta sobre un intercambio monetario. Es decir, se establece en el seno de un flujo financiero de cualquier clase que sea.
  • Intervienen, al menos, dos actores, el que entrega el flujo financiero y el que lo recibe.
  • Existe el menor número de participantes posible, de manera que figuras como las del banco intermediario se eliminan, pese a que tradicionalmente hubieran tenido una presencia clara y fija.

Aunque hemos tratado de ser lo más claros posible, quizá todavía te quede alguna duda con respecto al concepto. En este sentido, nada resulta más útil que profundizar en una idea totalmente opuesta a la que aquí nos interesa: la intermediación.

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Qué es la intermediación financiera

La intermediación hace referencia a la presencia de actores intermediarios que median en el proceso de intercambio de cualquier elemento. En el caso del ámbito financiero, normalmente consiste en la presencia de bancos que reciben el flujo financiero en primer punto, para posteriormente entregarlo al receptor de este.

Estos, por supuesto, han tenido una presencia tradicionalmente muy fuerte. La razón se encuentra en el hecho de que suelen controlar casi plenamente todos los canales de transacción, ser depositarios del dinero que acaba intercambiándose y muchas veces también garantizan la entrega y recepción.

Puede decirse que la intermediación financiera ha sido la situación estándar en cuanto a políticas monetarias. Esto ha dado lugar, en algunas ocasiones, a situaciones abusivas, donde los bancos y demás entidades, debido a su control sobre los intercambios, acababan exigiendo condiciones muy difíciles de cumplir por algunos agentes.

Diferencias entre la desintermediación e intermediación financiera

Cuando se habla de la desintermediación e intermediación financiera se llega a la conclusión de que son elementos que, en cierta medida, son las dos caras de una misma moneda.

Ambos giran en torno a la idea del intercambio o entrega. En ambos casos existe un agente que da y otro que toma, así como un objeto financiero sobre el cual tiene lugar el movimiento. Sin embargo, la diferencia esencial es que en uno hay intermediarios financieros y en el otro no.

El proceso de desintermediación es mucho más simple y rápido, en el que existe relación directa e inmediata entre los agentes intervinientes. En el supuesto de la intermediación esto no sucede así, sino que hay, al menos, un actor que, sin ser estrictamente aquel que da o toma, sí forma parte de la cadena de intercambio.

De esta manera, si hubiera que resumir la diferencia entre ambos conceptos en pocas palabras, diríamos que esta se encuentra en la mayor simplicidad del primero frente a la mayor complejidad del segundo.

La expansión del concepto más allá del entorno estrictamente financiero

No podemos dejar de hablar de bancos y entidades financieras del sector privado porque son los intermediarios más comunes, pero la cosa no acaba en ellos. La desintermediación financiera se está expandiendo cada vez más, llegando a ser esencial no solo en la relación entre gobiernos, grandes empresas y fondos de inversión, sino también entre empresas y clientes. El motivo de esto es que está afectando también a los sistemas de pagos.

Poco a poco van surgiendo modos de relación financiera entre clientes y empresas en las que es posible el pago sin mediación. Se van eliminando las distintas trabas, haciendo que el camino entre el cliente y el negocio sea rápido, sencillo, directo, barato y comprensible.

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Por qué usar la desintermediación financiera

Más allá de todo lo que hemos dicho hasta este punto, es interesante plantear la cuestión de manera más práctica. Por eso entendemos que es necesario hablar de cuáles son aquellos aspectos que hacen más o menos atractiva la eliminación de intermediarios.

Para ello, vamos a tratar de resumir cuáles son sus ventajas y desventajas principales.

Las ventajas de la desintermediación financiera

Esencialmente, debes tener en cuenta lo siguiente:

  • Cercanía entre las partes intervinientes. Ya se trate de dos grandes empresas o de un comprador casual en una tienda particular, la cercanía es necesaria. Lo ideal es siempre tratar de estrechar los lazos que unen a los intervinientes en un determinado movimiento, eliminando actores que no tienen presencia física en el contrato, pero que se imponen igualmente.
  • Eliminación de condiciones externas. La negociación entre dos actores de una operación es más o menos sencilla, pues cada uno de ellos plantea sus exigencias y se llega a un acuerdo mutuo. El problema ocurre cuando llegan terceras entidades con sus propias exigencias egoístas que, aunque no tengan importancia en el intercambio en sí mismo, sí acaban determinándolo en mayor o menor medida.
  • Disminución de comisiones. Este punto no deja de ser un desarrollo del anterior. En esencia, consiste en el hecho de que, como no hay una entidad financiera o bancaria externa que esté prestando ninguna clase de servicio, no es preciso que se le abone ninguna clase de pago. Esto supone que los precios de los productos pueden reducirse, obteniendo unos productos mucho más atractivos para ambas partes de la relación en cuestión.
  • Flexibilidad y comunicación. En ocasiones los contratos y lo acordado no se acaba desarrollando exactamente tal y como se había planteado. Esto supone que las condiciones han de volver a discutirse y, quizá, se llegue a un nuevo acuerdo. Esto es así si no interviene un tercero que, tal vez, se oponga a tal clase de renegociación de la cuestión.

Desventajas de la desintermediación financiera

Pese a que, como has podido ver, las ventajas que se derivan de lo que se viene comentando son muchas y muy interesantes, también hemos de reconocer que cuentan con ciertos puntos algo menos atractivos. En otras palabras, la desintermediación tiene, en ocasiones, desventajas.

Así, con tal de que te puedas hacer una idea más o menos aproximada de la cuestión, vamos a tratar de plantearte aquí aquellas que consideramos que son las más importantes o representativas de todas las existentes:

  • Se reducen las garantías. A veces la presencia de un banco o entidad similar que garantice el cumplimiento de las condiciones inicialmente pactadas puede llegar a ser un elemento valioso que, en cierta medida, se pierda con la desaparición de estos actores.
  • Se exige un cambio de mentalidad. Dado que la tradición ha marcado siempre la presencia bancaria, aceptar que es posible actuar sin ella puede levantar ciertas desconfianzas, por lo que es preciso cambiar en primer lugar la manera de entender las operaciones monetarias.
  • Se exige la inversión para el cambio. A veces modificar los procedimientos, equipos y protocolos supone una inversión monetaria en primer lugar, por lo que puede generar determinadas reticencias ante el riesgo de que el cambio no llegue a efectuarse de forma plena y completa.
  • Se exige una legislación específica todavía inexistente. Este es un punto crucial. En muchos casos el mercado va más rápido que la ley, por lo que todavía es necesario que los legisladores tomen cartas en el asunto. Tan solo de esa manera pasará a tenerse una seguridad jurídica lo suficientemente sólida como para poder mantener la calma al respecto.

La desintermediación financiera como oportunidad de inversión

Por último, creemos necesario hacer referencia a la manera en la que todo lo que venimos comentando puede llegar a plantearse como una verdadera oportunidad de inversión.

Tal y como hemos dicho más arriba, el acceso a los mercados financieros por parte de pequeños actores resulta, en muchas ocasiones, difícil. Esto es así por las condiciones abusivas que muchas veces imponen las entidades intermediarias.

Esto hace que muchos individuos que desean intervenir en los mercados y otras operaciones similares no puedan hacerlo. Lo mismo ocurre en otros ámbitos, como el establecimiento de relaciones contractuales entre empresas o entre compañías y particulares.

Pues bien, si se eliminan aquellos actores que podrían llegar a ser un obstáculo o un freno, se permite acceder a una oportunidad nueva. La cantidad de movimientos financieros e inversiones y contratos que pueden ahora llevarse a cabo es mucho mayor que antes.

Este es el punto en el que puede afirmarse que todo esto es una verdadera oportunidad de inversión para muchos, incluyendo a inversores institucionales.

En conclusión, ya puedes decir que conoces los detalles más importantes en relación con la desintermediación financiera. Has podido aprender qué es exactamente, cuál es su diferencia con la intermediación y, sobre todo, cuáles son sus principales ventajas e inconvenientes. Del mismo modo (y esto es especialmente relevante) has podido ver que puede llegar a ser vista como una oportunidad de negocio.

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